Durante el primer trimestre de 2.020, el precio del barril de petróleo Brent, sufrió el mayor descenso de su historia, cayendo un 65,70%, es decir, 43.73$.
Solo en el mes de marzo, el descenso, fue de un 56%.
Este descenso de la cotización se explica desde los dos parámetros que definen el precio de mercado. La oferta y la demanda.
Por un lado, se produjo una drástica reducción de la demanda, causada por los confinamientos a nivel mundial, por la pandemia.
Por otro, la oferta se ve incrementada por el aumento de las extracciones de crudo por parte de Arabia Saudí.
El incremento de producción por parte de Riad, se debe a una guerra de precios con Rusia, en la cual, Estados Unidos se ve implicado.
La consecuencia de todo esto, ha sido la saturación de la capacidad de almacenaje de crudo, con el correspondiente descenso de precios, al objeto de sacar al mercado los grandes excedentes.
La intervención de Donald Trump es decisiva, intermediando entre Riad y Moscú, con la ayuda de los productores de Texas, que recortan la producción.
Este recorte, se debe a la negociación de la Casa Blanca, que ofrece comprar 77 millones de barriles diarios y una reducción de un 10% en los impuestos.
Por su parte, Rusia y Arabia saudí, acuerdan reducciones de extracción de 10 millones de barriles a partir del primero de mayo, que estarán vigentes durante dos meses y se irán suavizando, pasando a 8 millones desde agosto.
Todas estas reducciones de extracción, llevan a una estabilización de los precios en el mes de mayo. Aún así, no se han puesto a la altura del mes de Enero.

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